Para pensar en español

24/Jun/2011

Aurora, Guido Maisuls

Para pensar en español

23/06/2011 OPINIÓN Autor: Dr. Guido Maisuls, Kiriat Bialik
Aquí en Israel se perciben asiduamente los vestigios del antiguo español en la población originaria de Grecia, Turquía, Bulgaria y de otros orígenes; es el español hablado por los sefardíes, es el ladino o judeo-español.
Mientras tanto, muchos jóvenes adolescentes israelíes aprendieron a hablar con mucha fluidez un hermoso castellano sin haberlo estudiado siquiera y gracias a las populares telenovelas proveniente de Argentina, Colombia, Venezuela y México; de los viajes a Sudamérica (destino muy común entre los jóvenes israelíes) y a la cautivante música latinoamericana. Curiosamente los he escuchado hablar, utilizando muchas veces el «vos» y el «yeísmo» tan típicamente argentinos.
Y por supuesto que también abundan en distintos ámbitos esos agradables sonidos con un fuerte acento latinoamericano que embelesan el ambiente como si fueran una cautivante y melodiosa música. Unos 100.000 israelíes hablan cotidianamente esta lengua tan encantadora.
Quizás sepan que soy un ser humano, nacido y educado en la República Argentina y que desde hace un tiempo estoy escribiendo para todos ustedes en mi lengua madre. Hablo, escribo, pienso, me emociono, me alegro, me apeno y también sueño junto a mis seres queridos, a mis amigos personales, a todos ustedes quienes se toman el tiempo de leerme y por supuesto a mi mismo en mi idioma español.
El español es parte de mi rutina, la única de la cual no he podido escapar y justamente la que realizo en estos momentos y que se llama escribir en este hermoso idioma, sentado frente a la computadora mientras en mi teclado voy volcando mis pensamientos, mis sentimientos y las mejores cosas que llevo en mi memoria y en mi alma desde hace muchísimo tiempo.
Pero no lo hago para que queden guardados infinitamente en Microsoft Word o en los borradores de mis casillas de correo electrónico; son simplemente para volcarlas al mundo, para todos ustedes que tienen la benevolente paciencia de leer estos artículos destinados a todos aquellos que puedan compartir conmigo este idioma tan hermoso que es nuestro castellano, cartas que cuentan, simplemente de mi visión de este rincón del mundo que tengo el privilegio de poder vivenciar.
Durante la semana siento una vaga sensación de un verdadero vacío de idioma español, sentimiento que desaparece por arte de magia todos los viernes y sábados israelíes con mis amigos sudamericanos quienes durante la semana están enfrascados irremediablemente en sus respectivas obligaciones y trabajos. Entonces, todo se soluciona en esos espléndidos encuentros hispano parlantes en los típicos bares de Kiriat Bialik  o en nuestros hogares.
Lamentablemente, en un lunes o un martes no dispongo de esas reuniones memorables donde entre cafés, cervezas y el español protagonizamos las mas importantes, profundas y amenas polémicas, donde terminamos arreglando todos los problemas sociales, económicos, políticos y filosóficos del universo, en castellano.
A este idioma español lo incorporé profundamente a través de Miguel de Cervantes y «El Quijote», en ese dramático alegato de un hombre desesperado por querer comunicar un mensaje censurado y autocensurado desde su origen, un grito de impotencia, una sombra de tristeza por querer transmitir una sabiduría no solamente prohibida, también demonizada.
Aunque la mayor hazaña de Cervantes no fue sólo escribir «El Quijote», fue salvarlo de las hogueras de la Inquisición, utilizando sus profundos y abundantes conocimientos de Cábala para transmitirnos en forma oculta un mensaje que sigue vigente hasta el día de hoy. Su gran logro fue escribir «ese libro oculto» que consiguió burlar la censura de los tribunales inquisitorios.
Fue una gran alegría para quienes bebemos cotidianamente en las cristalinas aguas del español que otro sudamericano más se sumó a la valiosa lista de Premios Nobel hispano parlantes de Literatura. El talentoso Mario Vargas Llosa viene a completar las proezas literarias de Gabriela Mistral, de Camilo Cela, de Pablo Neruda, de Gabriel García Márquez y de tantos otros cuyos nombres, en este preciso momento, huyen injustamente de mi memoria.
Literariamente hablando, fueron muchos quienes enriquecieron mi español. Comenzando por el Dr. Marcos Aguinis, cuando enépocas pasadas apareció en mis manos «Refugiados, crónica de un palestino», «La cruz invertida» y «La gesta del marrano».
Con mis inquietos y vitales años juveniles quedé realmente impresionado ante tan extraordinario despliegue de talento, lucidez mental y honestidad intelectual que reflejaban magistralmente realidades crudas, trágicas y a la vez tan tremendamente esperanzadoras.
Con el recordado Federico García Lorca en «Bodas de sangre» y con mi inolvidable e inspirador símbolo literario de toda la vida: Jorge Luis Borges.
Con Ernesto Sábato y «El túnel», «Sobre héroes y tumbas» y «Abaddón el exterminador».
Con Jorge Luis Borges en «El Aleph» y «Hombre de la esquina rosada».
Con Enrique Santos Discépolo en «Yira-yira», «Cambalache» y «Uno».
Con Miguel de Cervantes Saavedra y «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha».
Con José Hernández en «El gaucho Martín Fierro y «La vuelta de Martín Fierro».
Con Alberto Gerchunoff en «Los gauchos judíos» y «Entre Ríos, mi país».
Con Atahualpa Yupanqui en sus «Coplas del payador perseguido».
¡Que hermoso y emocionante es escuchar el idioma español en Argentina, en España, en Israel y en todos los rincones de este bendito mundo!